VIOLACIÓN REMUNERADA
desde el punto de vista de los salvadores

- Considerar la prostitución como un trabajo nos lleva a preguntarnos por qué una experiencia de la intimidad humana ha sido categorizada como trabajo sexual. Esta forma de pensar no rinde cuenta en ningún caso de la violencia que constituye la transgresión de la intimidad humana. No se vende la actividad o el producto, como el cualquier trabajo, sino el propio cuerpo sin intermediarios. Y el cuerpo no se puede separar de la personalidad. El punto de vista según el cual las intrusiones repetidas en el cuerpo y los actos sexuales tolerados pero no deseados pueden ser vividos sin perjuicio es, por lo menos, dudoso.
- Las mujeres han referido en numerosas ocasiones sus estrategias para terminar rápidamente con el “cliente”, porque si las prostitutas necesitan y desean el dinero de la prostitución, no desean la sexualidad prostitucional que, en tanto que tal, es una forma de “violación remunerada”. Lo que las mujeres prostituidas tienen que soportar en su ‘trabajo’ equivale a lo que en otros contextos correspondería a la definición aceptada de acoso y abuso sexual. ¿El hecho de que se pague una cantidad de dinero transforma ese abuso en un ‘empleo’?
- Considerar la prostitución como un trabajo socialmente útil, argumentando que cumple un cierto número de funciones socialmente útiles –terapia sexual, compañía o prestación de relaciones sexuales a personas que sin la prostitución se verían privadas de ellas presupone que la necesidad sexual masculina es una necesidad biológica que no puede ser puesta en cuestión, similar a las necesidades de nutrición. Esto contradice manifiestamente el hecho comprobado de que las personas, mujeres y hombres, pasan largos periodos de sus vidas sin relaciones sexuales ¡y sin llegar al fatal desenlace que habría tenido la privación de alimento!
- Considerar la prostitución como un trabajo socialmente útil, argumentando que cumple un cierto número de funciones socialmente útiles –terapia sexual, compañía o prestación de relaciones sexuales a personas que sin la prostitución se verían privadas de ellas presupone que la necesidad sexual masculina es una necesidad biológica que no puede ser puesta en cuestión, similar a las necesidades de nutrición. Esto contradice manifiestamente el hecho comprobado de que las personas, mujeres y hombres, pasan largos periodos de sus vidas sin relaciones sexuales ¡y sin llegar al fatal desenlace que habría tenido la privación de alimento!
- El capitalismo patriarcal ha alimentado una cultura del consumo sexual y el sexo no solamente es utilizado para vender todo tipo de productos, sino que ha sido él mismo reducido, a un producto de mercado.
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