viernes, febrero 05, 2010

El hippie contemporáneo


La fascinación del hippie por las drogas y por lo oculto, a pesar de sus pretensiones liberadoras, es en realidad una esclavización internalizada. Tratando compulsivamente de sentirse bien dentro y a pesar de las condiciones dominantes, acaba defendiéndose de la “sensación de alienación” intentando hacerla desaparecer, o al menos reducirla a un punto tolerable. Como el jubilado aburrido que dedica su tiempo a hobbies, el hippie trata su malestar “ocupando su cabeza en algo”. Rechaza el trabajo y el ocio de sus padres, pero sólo para volver a ellos a su manera. Trabaja en cosas “con sentido” para “compañías hip” en las que los empleados constituyen una “familia”, en granjas de subsistencia y en trabajo temporal. Creyéndose un artesano primitivo, desarrolla su función idealizando la Artesanía. La ideología ligada a su ocupación pseudo-primitiva (o pseudo-feudal) disimula su carácter pequeño-burgués. Sus intereses, como la comida orgánica, producen negocios florecientes. Pero los propietarios no se ven a sí mismos como vulgares comerciantes, porque ellos “creen en su producto”. El camino al banco está hecho de buenas vibraciones.

El ocio doméstico del hippie es igualmente prosaico. Creyendo rechazar el rol de estudiante, se convierte en estudiante de larga duración. Las universidades libres son ambigús donde se sirven los platos más metafísicos y banales. Dentro de sus límites ideológicos, el apetito del hippie es ilimitado. Lee el I-Ching. Aprende a meditar. Cultiva un huerto. Adquiere un nuevo instrumento. Pinta, hace velas y panes cocidos al horno. Su energía es insaciable, pero se disipa toda. Cada cosa que hace es en sí misma irreprochable por trivial: lo que es ridículo son las ilusiones que construye alrededor de estas actividades. Para él, la actividad más banal es la más divina. En realidad, en la ciudad o en el campo, sus ocupaciones equivalen a una diversión inmensa de creatividad, a una pasividad ocupada, que empieza a resolver para el espectáculo avanzado el problema de colonizar el “tiempo libre” que hace posible.

On the Poverty of Hip Life


9 comentarios:

pau dijo...

Vaya.
El artículo lo leeré con más tiempo.
Una manera muy... simple de entender al hippie, muy generalizadora.
Tal simplismo me conmueve.
Hace muchos años, de joven y cuando eso de friki nadie sabía lo que era, a algunos de nosotros se nos llamó así, para diferenciarnos. Friki era el auténtico, ya que hippie lo era todo el que parecía un florero con pelo largo.
Yo, como muchos otros, nunca llevé el pelo largo ni andaba drogado. Eso último me pasó después, curiosamente cuando me metí en el cosmopolitismo razonable y razonado, y no porque molase sino, supongo que por desespero.
Este tema vale un comentario más largo, incluso que el artículo; por lo que lo dejaremos así, con un punto de humor.
En profundidad, mejor con una cerveza y cara a cara.

Un abrazo.

Satori dijo...

ah..,los hippies: que grandes!...que grandes guarros que no se duchaban!¡
sinceramente nunca me gusto el sonido de The Kelly Family...lo que no significa que me desagradase pero empalagase aquella respuesta sociocultural de los sExty.

que viva el amor libre..



..y el odio libre

Cande dijo...

Muy buena descripcion de los hippies que ya no quedan... hoy tenemos pseudo hippies lamentablemente!

saludos

cande
www.lecoindecanduche.blogspot.com

Anónimo dijo...

Muy bonito articulo, visita mis blogs: http://bloggeroenlinea.blogspot.com; http://informativo2000.blogspot.com; y http://cinevirtualgratis.blogspot.com

Gerard dijo...

me gusta! No hay modo de pdoer seguir las actualizaciones? besos!

Vicky dijo...

qué mala eres!!!!!!! quizás a ellos les debemos la creación de green peace.

Sin embargo, has dicho algo hermoso. Aquello de la simpleza de las actividades más banales, es tan lindo.

Anónimo dijo...

Estimado webmaster, visité tu web y está excelente, me encantaría tenerte entre mis enlaces en mis webs amigas de mi página de Sexo. Y por mi parte te pediría un enlace hacia mi web y así beneficiar ambas webs con más visitas. Si estás de acuerdo no dudes en escribirme lugardacrdv5@gmail.com Espero tu Respuesta.
Saludos
Lugarda

Lourdes dijo...

Hola,

Me encanta tu blog, una de mis filias sin duda es ese aire fresco contracultural que le distes.

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Sobre el tema de los hippies, creo que la clave es esta primera frase del artículo:

"Los valores que antiguamente aseguraban la organización de la apariencia han perdido su poder; la moral, la familia, el patriotismo y demás caen como un lastre"

El hippie de hoy se nutre de un estado nostálgico y romántico de una realidad y un contexto politico-social-económico que ya se evaporó (los 60-70s), o si más no, se transformó, hoy dia todo es tan heterodoxo que lo más franco y rebelde que uno puede hacer, es construir tu vida sobre la autenticidad, no es necesario caer en la tentación de sumergirse en grupos aislados y marginales para sentirse más vivo y funcional en esta vida, tan sólo ser uno mismo con todo el eclecticismo que conlleve, eso ya es suficiente irreverente en nuestra actualidad.

Saludos!

Alexandre Vaudeville dijo...

Bien, me he leído el texto y vale, bajo el título de "el hippie contemporáneo" tiene bastante sentido, el hippismo no es lo que era, sobretodo cuando se confunde con el pijhipismo, pijos que van de hippies, pero yo creo que aún quedan verdaderos hippies y no tienen porque llevar prendas hippies ni rastas, ni ositas, es una manera de vivir. Yo, desde luego, no lo soy, pero me gustaría. En todo caso, buen texto para reflexionar.

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