La última moda en cirugía estética es el embellecimiento de vagina, labios menores y mayores y reconstrucción de himen. Al tratarse de un tema íntimo lo que hacen es enviarte directamente a casa un folleto que rez así: "La CEV es un tipo de cirugia creada para solucionar las necesidades psico-físicas de muchas mujeres con trastornos de origen muy íntimo que ocasionan inseguridad y molestias diversas y que permiten corregir defectos, rejuvenecer o embellecer la zona íntima de la mujer[...]Las cirugías estéticas en los genitales femeninos cada día son más frecuentes. Las mujeres desde los 20 años recurren a este tipo de operaciones para mejorar la parte exterior de su órgano sexual o para superar una limitante funcional que se presenta en el conducto. El sexo antiguamente se tenía en medio de la oscuridad y no importaban los cambios que sufría la vagina después del parto. Pero ahora, en la intimidad, cuando una mujer está desnuda se revelan los detalles a plena luz. Si su zona íntima está ancha o delgada, si los labios son salidos o metidos, si es muy abierta o demasiado estrecha, ya no es problema. La medicina creó una solución para cada caso." Es deplorable que las mujeres tengamos que llevar chirri de serie con proporciones idénticas a golpe de bisturí. A ver cuando llega el día las revistas que van de progres se dedican a dar información sobre los que son los músculos pubococcygeus y como se pueden entrenar para solucionar pérdidas de orina, el vaginismo o la falta de tono vaginal. Me indigna que las españolas no tengamos derecho a decidir sobre nuestro parto y que luego los mismos carniceros nos intenten vender vaginoplastias para mejorar el aspecto de nuestra vagina deformada .
¡Viva los coños de todos los colores, tamaños y gustos!
Por cierto os recomeindo muchísmo esta galería que recomendó Emma-Nue-Elle y a la cual pertenece la foto de aquí arriba.
Ayer noche me acerqué al cine. Generalmente la cartelera de los multicines es una basura… sobretodo en verano. Esta vez pero, valía la pena soportar el olor de palomitas mezclado con el resudado de día de playa y el perfume floral barato. Para mi sorpresa en la sala había más de una decena de incautos. Y es que la película era ni más ni menos: Funny Games U.S., el remake americano plano a plano sin censuras escrita y dirigida en esta ocasión también por del genio europeo Michael Haneke. Algún perdido preguntaba en taquilla: y esta peli que tal? Y avisaban: es para mayores de 18 años, es muy dura. Curioso que te digan eso sobre una película en la que la sangre que se vierte es mínima y no aparece ningún desnudo integral. Para mi sorpresa la docena de de espectadores aguantó triunfalmente hasta más de la mitad de la película, en este punto la primera parejita empezó a desfilar y seguidamente otro par de borregos perdió el miedo también para desertar.
No trataremos el tema de porque Haneke acepta trabajar en USA, ni porque el director acepta repetir aunque sea de manera magistral la faena ya realizada en 1997. Se podría hablar sobre la intensa actuación de Naomi Watts o de Tim Roth o el sorprendente Devon Gearhart, de la falta de expresividad de Michael Pitt si lo comparamos con Arno Frisch, de las deficiencias del doblaje español o de que aporta al espectador que ya vio la version original. Pero lo que realmente me interesa es el tema de porqué no dejan indiferente Funny Games ni Funny Games U.S.. Porque Haneke tiene un especial don para hacer sentir incomodidad como podemos leer en los comentarios de los espectadores: "una mierda de película, porque para hacer cine no es necesario seguir alimentando tanta mente sádica. al menos no pagué por ella, que asco me da esta poquería de cine. a quien le gustó, pues nada que sigan alimentando sus bajos instintos y a quién crea que es buen cine, mucho peor. a ver si se habla con propiedad. lo único que logra el director es sentir angudtia, cosa que fue su único objetivo y lo logró, pero eso no rotula a esta miserable película como buena." La receta de Haneke en este film es la siguiente: trata el tema de la violencia sin concesiones de una forma cercana, fria, dura, perturbadora y descarnada de toda humanidad. No se trata ni mucho menos como en algunos lugares se puede leer de "una apología de la violencia" sino de una reflexión sobre la absurdidad de esta (que hay más absurdo que dos chicos aburridos que se divierten asesinando familias bien en un juego en el que sólo ellos ganan y que justifican su acción por el hecho de la negativa para entregarles una docena de huevos). Evidentemente la narración en muchas ocasiones no sigue un patrón lógico (Paul nos hace reflexionar sobre esto dirigiéndose hacia nosotros) pero lo cierto es estos giros siempre esconden un mensaje inteligente. Para potenciar visualmente el mensaje Haneke utiliza planos secuencia inagotables y angustiosos que llevan al espectador a la desesperación y sazona con primeros planos cerrados y silenciosos que impactan por la proximidad en que nos sumen. Y para acabar le Grincore le acaba de dar el toque de película extravagante e insoportable.
Con lo dicho parece que la película de Haneke sólo esté hecha para espectadores masoquistas o que disfruten viendo como sufre el resto de la sala... para nada, Haneke no dirige contra el espectador sino que nos hace partícipes de la ficción del cine (todos recordareis como Pitt busca nuestra aprobación guiñando a cámara o como pide nuestra opinión) a la vez que juega con el arte del mostrar y del ocultar para que nosotros mismos dibujemos el camino que queremos seguir. En definitiva Haneke seduce a aquellos que buscan en el cine algo más que una historia grandilocuente mascada y explicada más o menos convincentemente, a poder ser con algún toque de humor, aquellos que quieran ver cine gore o de palomitas mejor escoged otra sala.