JUDITH Y LAS ARMAS FEMENINAS

Judit perdió a su marido joven pero eso no le hizo perder su encanto. Descubrió que el general invasor, Holofernes, se había prendado de ella. Sabía que se había convertido en su único punto débil. Acompañada de su criada para no crear sospechas descendió hasta el campamento de los enemigos. Una puta siempre es bienvenida, así que llegó sin problemas a la tienda del pobre desgraciado que la esperaba seducido con sus encantos. La historia no da detalles sobre la galanteria de Judit ni como se lo hizo para emborrachar al pobre Holofernes, que seguramente ya estaba más que acostumbrado a las noches de taverna . Sin duda nada bueno, las mujeres con experiencia son las más peligrosas. Imaginamos a la viuda disfrutando de una noche de sexo y sangre que es digna de pasar a la história. Klimt lo vio claro y personificó en su Judith, con gesto de supeririodad y cabeza en mano, el símbolo de la femme fatale del siglo XX. Hombres... no os doblegueis ante su semblante, las guerras se pierden por detalles como este.
Pd: la foto es de Moises González un hallazgo de Erotismo creativo



