
En cuestión de días, un solo individuo, Bernard Madoff, le ha asestado un golpe mucho mayor al capital financiero global, a Wall Street y al lobby sionista usamericano del “Israel en primer lugar” que toda la izquierda de Usamérica y Europa juntas durante los últimos cincuenta años. Ha logrado reducir más las enormes desigualdades económicas en Nueva York que todos los gobernadores y alcaldes demócratas y republicanos, blancos, negros, cristianos y judíos, reformistas y ortodoxos durante los últimos dos siglos…
Algunos teóricos derechistas de la conspiración están diciendo que Bernie es un agente secreto islámico-palestino (de Hamás) enviado para socavar deliberadamente los cimientos financieros del Estado judío de Israel y de sus patrocinadores y fundaciones más generosos, acaudalados y poderosos. Otros dicen que es un marxista aún no salido del armario, cuyas estafas estaban cuidadosamente diseñadas para desacreditar a Wall Street y canalizar miles de millones hacía organizaciones radicales clandestinas. Al fin y al cabo, ¿sabe alguien dónde están los miles de millones desaparecidos? Contrariamente a los expertos de la izquierda, a los blogueros y manifestantes, cuyas fervorosas y públicas actividades no afectaban en absoluto a los ricos y poderosos, Madoff ha asestado sus golpes donde más les duele: en sus megacuentas bancarias, en su confianza en el sistema capitalista, en su autoestima y, sí, también en su pobrecito corazón, que ahora está al borde del infarto.
¿Quiere esto decir que nosotros, en la izquierda, deberíamos crear un Comité de Defensa de Bernie Madoff y exigir un rescate parecido al del secretario del tesoro Henry Paulsen, que acaba de salvar a sus amigotes del Citibank? ¿Deberíamos pedir “rescates iguales para estafadores iguales”?
Texto extraido de Rebelión escrito por James Petras y foto cautivadora de Peter de Krom
martes, diciembre 23, 2008
Navidad: dinero+felicidad?
lunes, diciembre 22, 2008
Maldoror el pacto con la prostitución
" Plegue al cielo que el lector, enardecido y momentáneamente feroz como lo que lee, halle sin desorientarse su abrupto y salvaje sendero por las desoladoras ciénagas de estas páginas sombrías y llenas de veneno.
(…)
Soñé que había entrado en el cuerpo de un puerco, que no me era fácil salir, y que enlodaba mis cerdas en los pantanos más fangosos. ¿Era ello como una recompensa? Objeto de mis deseos: ¡no pertenecia más a la humanidad! Así interpretaba yo, experimentando una más que profunda alegría. Sin embargo, rebuscaba activamente qué acto de virtud habia realizado, para merecer de parte de la providencia este insigne favor. Más ¿quién conoce sus necesidades íntimas, o la causa de sus goces pestilenciales? La metamorfosis no parecio jamás a mis ojos, sino como la alta y magnífica repercusión de una felicidad perfecta que esperaba desde hacia largo tiempo. ¡Por fin habia llegado el dia en que yo me convirtiese en un puerco! Ensayaba mis dientes sobre la corteza de los árboles; mi hocico, lo contemplaba con delicia. No quedaba en mí la menor partícula de divinidad: supe elevar mi alma hasta la excesiva altura de esta voluptuosidad inefable.
(...)
Hay horas en la vida en que el hombre de melena piojosa lanza, con los ojos fijos, miradas salvajes a las membranas verdes del espacio, pues le parece oír delante de sí, el irónico huchear de un fantasma. El menea la cabeza y la baja; ha oído la voz de la conciencia. Entonces sale precipitadamente de la casa con la velocidad de un loco, toma la primera dirección que se ofrece a su estupor, y devora las planicies rugosas de la campiña. Pero el fantasma amarillo no lo pierde de vista y lo persigue con similar rapidez. A veces, en noches de tormenta, cuando legiones de pulpos alados, que de lejos parecen cuervos, se ciernen por encima de las nubes, dirigiéndose con firmes bogadas hacia las ciudades de los humanos, con la misión de prevenirles que deben cambiar de conducta, el guijarro de ojo sombrío ve pasar, uno tras otro, dos seres a la claridad de un relámpago, y, enjugando una furtiva lágrima de compasión que se desliza desde su párpado helado, exclama: Por cierto que lo merece; no es más que un acto de justicia.
Después de haber dicho esto, recobra su actitud huraña, y sigue observando, con un temblor nervioso, la caza de un hombre, y los grandes labios de la vagina de sombra, de donde se desprenden incesantemente, como un río, inmensos espermatozoides tenebrosos que toman impulso en el éter lúgubre, escondiendo en el vasto despliegue de sus alas de murciélago, la naturaleza entera, y las legiones de pulpos que se han vuelto taciturnos ante el aspecto de esas fulguraciones sordas e inexpresables. "
Sin duda tanto el corto es interesante, pero más aún las palabras del Conde de Lautréamont y sus Cantos de Maldoror. Sin duda una buena propuesta para las navidades. Gracias J.M. :D
lunes, diciembre 15, 2008
La atracción de la muerte
La muerte se define como la cesión o término de la vida. Para los humanos se trata de un gran trauma convertido muchas veces en tabú ya que la reproducción sexual conserva generación tras generación los genes no los individuos. Cabe decir que dentro del reino animal existen muchas excepciones ante este planteamiento por ejemplo no tienen ningún sentido hablar de muerte en el campo bacteriológico ya que al reproducirse por división celular no implica la desaparición total del ser.
No obstante los seres humanos no nos conformamos con las explicaciones biológicas, intentamos ir más allá y eso comporta ventajas claro, pero también muchos inconvenientes. En experimentos realizados con gorilas, como por ejemplo la gorila Koko se demostró que estos són capaces de comunicar sus sentimientos respecto a su propia muerte y la muerte de seres queridos. En definitiva comparaban la muerte con dormir, en concreto la asociaban al sueño - y no a la pesadilla- y sólo hacian referencia al dolor que causa la muerte en los continuan vivos.
El cerebro humano es algo distinto al resto de los animales: es capaz de procesar datos sobre el pasado, hacer abstracción del presente y más difícil aún: predecir el futuro. Esta capacidad se da porque el cerebro funciona de forma narrativa y de ahí nuestros problemas: nunca nos damos por satisfechos si la película no acaba como nos gustaría que acabase.
La biología del siglo XXI viene a desmentir nuestros temores infundados: nuestros sufrimientos proceden de nuestra forma de explicar los hechos, del planteranos que hay más allá de la muerte. En definitiva de nuestra decisión y aceptación depende nuestro bienestar, Epicuro ya nos avisó hace siglos: "la muerte pues, el más horrendo de los males, en nada nos pertenece, pues mientras nosotros vivimos no ha llegado y cuando llegó ya no vivimos".
Os recomiendo los talleres sobre la muerte que realiza la cátedra cervell social en el cementerio de Poblenou el último sábado de cada mes.

Pd: las fotos de Daryldarko
viernes, diciembre 12, 2008
Necrológicas
Bettie Page, luminosa encarnación del erotismo prohibido de la década de los cincuenta, falleció el pasado jueves en un hospital de Los Ángeles. Page, de 85 años, estaba en tratamiento por una pulmonía cuando sufrió un ataque al corazón. De nombre verdadero Betty Mae Page, nació el 22 de abril de 1923 en Nashville. No había entonces música country en aquella ciudad de Tennessee, que era reconocida como el centro de la religiosidad fundamentalista sureña, un ambiente que marcaría a la joven Betty. Según ella, creció entre penalidades y abusos paternos.
En los años cuarenta, Betty soñaba con ser estrella del cine pero la realidad resultó más prosaica: ejerció de maestra y se casó con un soldado, del cual se divorciaría. Malvivía como actriz en Nueva York cuando, en 1950, llamó la atención de Jerry Tibbs, policía aficionado a la fotografía. De su mano entró en el sigiloso mundillo de los erotómanos.
Con su espléndida figura y su reconocible peinado, Betty se convirtió en la favorita de los aficionados que consumían semiclandestinas revistas para hombres y que encargaban sesiones fotográficas -y cortos cinematográficos- que reflejaran sus obsesiones, muchas veces relacionadas con los zapatos de tacón de aguja, las medias, los ligueros o los látigos. Los hermanos Irving y Paula Klaw encaminaron a Betty / Bettie hacia el sadomasoquismo suave entre mujeres mientras que otro fotógrafo, Bunny Yeager, se especializó en retratarla como reina de la jungla. Se trataba de material que se vendía bajo cuerda o por correo.
Como modelo, Page transmitía una inocencia, un deleite libre de culpabilidad. Alcanzó su máximo reconocimiento en 1955, cuando fue protagonista de las páginas centrales de Playboy. Sin embargo, ese mismo año fue convocada por un comité del Senado que investigaba la pornografía; no llegó a testificar pero se fue desencantando y en 1957 dejó el negocio.
A partir de ese momento, su vida está envuelta en misterios. Contamos con la verdad oficial establecida en su autobiografía Bettie Page: the life of a pin-up legend (1996), pero también hay un libro más descarnado, The real Bettie Page (1997), de Richard Foster, que serviría de base para el largometraje The notorious Bettie Page, dirigido por Mary Harron, la primera de varias películas sobre sus andanzas. Se sabe que se casó varias veces y que, arruinada, sufrió una crisis nerviosa.
Detenida por atacar a los dueños de su casa, fue internada en una institución mental. También se transformó en una cristiana renacida. Intentó viajar a África como misionera, pero su pasado resultó ser un inconveniente, aunque hay testimonios de una estancia proselitista en Angola. Encerrada en su mundo bíblico, Betty ignoraba que volvía a ser popular.
A partir de 1976, empezaron a publicarse libros que recopilaban sus famosas fotos; también se reeditaron sus cortos. Apareció en portadas de discos, camisetas y todo tipo de objetos. Su personaje inspiró a dibujantes de cómics y Quentin Tarantino se fijó en su estética para la Umma Thurman de Pulp fiction. Sus poses eran imitadas por las nuevas practicantes de los espectáculos burlesque.
A principios de los noventa, Bettie descubrió que era el centro de una notable industria e intentó -no siempre con éxito- cobrar royalties. Ocasionalmente concedió entrevistas, incluso en televisión, pero se negaba a aparecer con su imagen actual. Quería mantener el recuerdo de la sinuosa Bettie Page. Y deseaba distanciarse de la pornografía contemporánea: aseguraba que nunca apareció desnuda y que todo eran juegos con cuerdas y fustas. Fue, insistía, una mera modelo profesional que se desenvolvió en un campo especializado: "Era más divertido que estar ocho horas atada a una máquina de escribir".Via el País
martes, diciembre 02, 2008
Generación te jodes
Según datos estadísticos del INE en el estado español durante 2006 se produjeron 1806 suicidios consumados. De estas víctimas (de sí mismas) 418 fueron mujeres y las restante s 1388 fueron varones. En primer lugar me parece de lo más curioso que este dato sea encuadrado por la INE como un asunto de Seguridad y Justicia. Ahora todos los suicidas són terroristas? O más bien se tendría que enmarcar dentro del ámbito de la epidemología: ¿el suicidio como epidemina contemporánea entre los machos españoles?




